Asomado al mundo, envuelto
entre espinas aladas,
muestro una, dos, cien senderos de nube y espuma,
de libre cántico de olas
o de éxtasis oníricos de santos y diademas
en los que, ausentes
se muestran las palabras y las formas de muerte
que nos persiguen
bajo el manto celeste.
En el espacio, tras el Universo
hay otro mundo
incorrupto pero cruel, frío, desafiante,
me destruye con la mirada.
Varias constelaciones límpidas de agua y vapor
con rojos profundos, añiles eternos
y luces que no son de este mundo terreno mas de un más allá
azul y puro ya que son de otra tierra y otra agua.
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