domingo, 23 de noviembre de 2008

Lluvias y objetos salidos de un sueño...

Junto al cuadro de Goya (Perro semihundido en la arena) del que he hablado antes, otro de los lienzos que me fascinan y me intrigan es este Vestigios Atávicos tras la Lluvia. Un paisaje arenoso en cuyo centro se alza majestuosa esta figura surrealista tan inquietante, que parece levitar sobre la estalagmita blanca pero al mismo tiempo se apoya firmemente sobre una de las famosas "muletas" de Dalí; un horizonte montañoso; y el mar, aunque no aparezca, se intuye.

Salvador Dalí utiliza además dos personajes que aportan un poco de realismo a esta composición tan onírica: un padre y un hijo. El primero muestra y explica los elementos de la escena al segundo, que se siente muy interesado por lo que está contemplando. Yo también caminaba así junto a mi padre, preguntando, curioso, por las cosas nuevas que aún no conocía o no comprendía. Y él, él me señalaba las altas montañas, el extenso mar, las viejas ruinas o los vastos bosques y de su boca empezaban a brotar toda clase de explicaciones, historias, mitos o leyendas que me iban hipnotizando haciéndome entrar en uno de mis sueños despierto.

A continuación os dejo un extracto de una de mis composiciones (un soneto en esta ocasión) sobre el mar, escrita ya hace varios años. Sí, el mar y el agua: un elemento en el que en ocasiones necesito abandonarme...para tomar aire.
Dedicado a la forera RRLifestyle que tan bien me ha transmitido sus sentimientos por el líquido elemento...

"Quemara el destino el agua en la arena
si en este mar, mi mar, nunca naciera
el hijo que en mi noche triste hiciera
encender una luz sobre la almena..."

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...y rebosante de lágrimas plenas, azul,
como quieres que sea, vapor o hielo
en vuelo alcanzo tu consuelo frío
de leves risas y nuevos cantos.


(imagen: allposter.com)