jueves, 28 de febrero de 2013

Magníficas patatas a lo pobre





Un día llegas del trabajo con tiempo para cocinar algo, hace frío, no te apetece una ensalada y comiste legumbres ayer... ¿Qué mejor alegría para el cuerpo vegetariano y el paladar exigente que saborear unas excelentes patatas a lo pobre?

Cien por cien natural, con productos de la huerta, aceite virgen extra de la tierra y huevo ecológico.

Ingredientes:
Patatas (un kilo para dos personas)
Pimientos de la huerta
Cebollas de la tierra (una de tamaño medio)
Huevos ecológicos
Aceite de oliva
Sal
Pimienta
Un diente de ajo

Preparación:

Se pelan y cortan las patatas en lonchas, no excesivamente finas pero tampoco muy gruesas. Se lavan y dejan escurrir. Se pone a calentar aceite en una sartén (100 ml) aproximadamente, y a continuación vamos añadiendo lentamente las patatas. Durante este proceso las iremos removiendo de vez en cuando y dejaremos tapadas con una sartén casi completamente. Mientras tanto, nos ocuparemos de lavar los pimientos, que seccionaremos longitudinalmente y despojaremos de las semillas. En cuanto a las cebollas, las pelamos, las cortamos enteras por la mitad y luego en cuatro partes; reservamos todo. Cuando las patatas están a media cocción (esto es, empiezan a reblandecerse pero aún no se tuestan), añadiremos las cebollas y los pimientos. No olvidéis seguir removiendo cada tres o cuatro minutos. El ajo laminado lo vertemos cuando las patatas empiecen a dorarse y a adquirir ese apetitoso aspecto que tanto nos gusta. 7 u 8 minutos después, añadiremos una pizca de sal uniformemente distribuida, así como un poco de pimienta espolvoreada. Dejamos reposar unos minutos mientras freímos nuestro huevo ecológico a la plancha, que colocaremos sobre las patatas. Añadimos una pizca de pimienta (según gustos) y a comer!!!


domingo, 20 de enero de 2013

Couscous "beneath the remains"



 

             No suelo pasar más de lo imprescindible en la cocina, pero en algunas ocasiones me he lanzado a la preparación de recetas experimentales basadas en verduras y vegetales, pues los vegetarianos (o al menos los que no comemos carne animal o humana) hemos de innovar para tener una alimentación variada. El gran Vegan Black Metal Chef es un ejemplo a seguir a este respecto, un músico blackmetalero que conjuga las artes del infierno con la comida vegetariana, en un alarde de creatividad e innovación, aderezado con buen humor.

 



 A continuación os facilito una receta sencilla puesto que no doy para más, ver pelis de Tarantino o escuchar a Dimmu Borgir o Nokturnal Mortum tan asiduamente deja mi cerebro hecho trizas. Sin embargo, resulta muy apta para todos aquellos que queréis cuidaros sin renunciar a un sabor ciertamente exótico y diferente. Se trata de unos couscous  facilitados por afriloli hace un tiempo, http://mialacena-afriloli.blogspot.com.es/ , sin marca, pero que tomarán su esencia en los fuegos del infierno, una vez les hayamos añadido restos putrefactos encontrados en el frigorífico.

Un sábado de ciclogénesis explosiva te acercas con hambre a la cocina, abres armarios y frigorífico, y no sabes qué comer. Hay varias latas y tarros abiertos en la nevera, los cuales se corromperán si no consumes pronto su contenido...¿pero cómo te los vas a comer en crudo? Hace falta purificarlos en el fuego y mezclarlos con los Couscous de la tierra de las arenas muertas.

Ingredientes:
Couscous en bolsa "sinmar"
Leche ecológica
Aceite de oliva andaluz de Jaén
Agua de las entrañas de la montaña sagrada
Sal de las montañas suizas, modalidad especiada oriental.
Salsa de soja
Azafrán y pimentón

Remains:
Espárragos
Pepinillos gigantes
Maíz semidulce
Cebolla con floración (tallo de unos 7 cm)
Ajo no muy fresco, pero tampoco corrupto.

Mientras hervimos el agua para los couscous (una medida de couscous por otra de agua), disponemos en una sartén,  con un par de cucharadas de aceite, las sobras consistentes en los espárragos, el maíz, el ajo troceado en láminas y la cebolla en rodajas cortada con el Hacha de Sacrificios. La floración da a la cebolla un sabor semidulce muy particular y agradable.


Una vez que el agua de la cacerola embrujada ha hervido, la retiramos y añadimos los couscous. Then we shall watch them ARISE!!
Cuando hayan absorbido completamente el agua, añadimos una cucharada de leche ecológica y media de aceite, un poco de pimentón y un hilo de azafrán, cogemos un tridente y separamos un poco para que no se compacte la masa sanguinolenta.
En cuanto al sofrito corrupto, en cuanto empiecen a dorarse los ingredientes, los retiramos del fuego maldito y los añadimos al couscous. Removemos, añadimos sal oriental,



 y por último le damos el último toque oriental, la Salsa de Soja oscura, sin pasarse porque esto no es un arroz chino.
Cortamos los pepinillos gigantes que teníamos también de sobras del frigorífico, los sacrificamos haciéndoles cortes longitudinales y los disponemos en su lecho fúnebre sobre el couscous. Por último, y como plegaria previa al banquete, honramos a Sepultura con su "Beneath the Remains" ( "Por debajo de los Restos") puesto en el tocadiscos.

Buen provecho!



Dedicado a VBMC y a todos aquellos a quien os gusta la cocina vegetariana.